MUJERES APOYANDO A MUJERES, INVIERNO 20, COL. ANGEL ZIMBRÓN. A CUADRA Y MEDIA DEL METRO REFINERIA.

ROMPE EL SILENCIO Y LAS CADENAS DE AÑOS DE DEPENDENCIA EMOCIONAL.

AMAR NO ES SUFRIR, ES VIVIR PLENAMENTE. CONSTRUYAMOS JUNTOS RELACIONES CONSTRUCTIVAS.





viernes, 19 de diciembre de 2008

Creciendo con las despedidas


Se acaba el año y con él todo lo que hemos vivido a lo largo de estos doce meses: alegrías, tristezas, sinsabores y muchas otras cosas. No hay nada que podamos hacer al respecto más que seguir adelante y darle la bienvenida a lo que viene; aunque quisiéramos hacer lo contrario, no podríamos. Suena extraño, inclusive, plantearlo. ¿Por qué, entonces, es que buscamos evitar despedirnos de quien amamos y nos aferramos muchas veces a lo que ya no es? 

Las despedidas pueden ser dolorosas, muy dolorosas. Hay quien hace todo lo que está a su alcance para evitarlas y hay quienes se instalan en la tristeza que producen y las llevan a cuestas cada minuto de sus días. 

El dolor que se siente es real, no puede ni debe negarse. Hay que aceptarlo. No es una enfermedad física, es una emoción que afecta nuestra vida y nos produce malestar, desgano y falta de energía. Es cierto. Lo que no es sano es quedarse instalad@ en esa sensación y vivir en función de ella y para ella. Reconocer esto es un primer paso para crecer con las despedidas. 

De la misma forma en que no podemos detener los "adioses" de nuestra vida, tampoco podemos detener la llegada de los días con las sorpresas que les acompañan. Podemos negarnos a vivirlas, disfrutarlas o padecerlas, pero ahí están. Lo que hagamos con ellas depende de nosotros. Las despedidas también dejan "espacio" para poder dar bienvenidas y para recibir nuevas personas y experiencias. 

Crecer con las despedidas implica crecer con la vida. 


Transfórmate a tí mismo y transformarás al mundo. 
Relaciones Constructivas A.C.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy Claudia López y pertenecí al Grupo de Relaciones Constructivas por más de 4 años. He decidido retirarme de este lugar y dejar mi testimonio y mi voz a través de este medio que considero más seguro y respetuoso que el propio grupo.
Me he dedicado en los últimos 4 meses a tomar distancia para poder ver todos los servicios, las tribunas, la coordinación, el papel de las “Responsables y Subcoordinadoras”, las Madrinas, los grupos de Crecimiento, etc. Y obviamente, para poder verme a mi, dentro de ellos, y es así que fui construyendo mi propia decisión para irme, cosa que se volvió complicada y dolorosa al final, pero necesaria para darme cuenta y reconocer que no tengo más nada que hacer en ese lugar. Me di cuenta de que Relaciones Constructivas es un Subsistema del Sistema mismo en donde se nos da poder a las personas sin tener conocimiento ni criterio propio para que las reglas utilizadas dentro, ayuden verdaderamente a la gente y no la destruyan ni entorpezcan y lastimen el proceso de cada quien. Se mesclan criterios, creencias, dogmas, tabúes y es tan complejo que pueden haber 5000 formas distintas de actuar en determinada situación o servicio y es ahí donde se revuelven las carencias individuales, las compensaciones, la ignorancia, la propia formación o deformación familiar y educativa para que se otorgue en manos de cualquiera un seudopoder que no pueden aplicar ni en sus propias vidas.
Mi último servicio fue el de Responsable de Guardia y fue ahí donde sentí y viví la gran carencia y distorcionamiento de la comunicación entre Subcoordinadoras y Responsables hasta llegar a “Todas las demás” (incluyendo a las mujeres que llegan por primera vez o nuevitas) en donde vi que en este lugar no se piensa, solo se reproduce, se imitan conductas, se juegan roles ¿para que? solo para ser y pertenecer a algo, para ser parte de un grupo, y entonces Yo, dejé de ser Yo solo para pertenecer y ser aceptada por mis demás compañeras, me dediqué a seguir las “reglas” porque así debía de ser, por muy absurdas e incoherentes que fueran en determinadas situaciones, el mundo es más amplio y sentí y me di cuenta de que hay que estar permanentemente jodido para recibir la ayuda ¿y que ayuda? ninguna, solo hacer catarsis permanente para después empezar a creer que no “puedo sola”, que si no hablo en esta tribuna no podre hacerlo en ningún otro lugar y no podre hacer ningún cambio y por consecuencia crear una dependencia de este grupo. Lo he escuchado de tantas compañeras que hasta “Le piden” a la tribuna les haga los cambios, como si fuera un altar o una divinidad mágica.
En estos últimos meses dentro del grupo me sentí y me viví limitada, cuartada, callada, aislada, incomprendida y no encontré respuestas a mis preguntas y mis opiniones no contaron, no fueron escuchadas y me topé con un muro de mujeres inamovibles que obedecían y reproducían lo que otra les dijo que hicieran, una cadena de obediencia, de la que también fui parte y de la que alcance a reconocer que no puedo ser cómplice de ella, no puedo ser cómplice de una conducta sumisa y controlada, que se calla y no habla que se tapa los ojos y no quiere ver que también dentro del grupo se viven y se reproducen conductas basadas en la CULPA.
Estuve sufriendo un vacio porque no hubo respuestas para mí dentro del Grupo y esto fue peor que bronquearme con cualquiera “allá afuera”. En Relaciones Constructivas no tengo ninguna opción, aquí dentro no voy a decidir nada porque estoy a expensas del criterio de no sé quien, de cualquiera en turno. Estoy sola en este lugar porque la ayuda y el apoyo no son para todos.
Tuve todo un trabajo visto por muchas de mis compañeras, un trabajo que me antecede, fui conocida por mis acciones y mis palabras. Trabajé por mi misma y también para la Asociación y es tan contradictorio aplicar reglas que niegan todo lo que viví en este lugar. De la noche a la mañana me convertí en una compañera Fantasma que deambulo por ahí durante 4 meses y a quien no se le dio seguimiento porque no se supo que hacer conmigo, solo aplicarme lo que a otras les han aplicado sin importar el proceso tan distinto de cada una y verme limitada en un sistema corto, cuadrado y cerrado.
Negar la tribuna durante 4 meses, crear culpa, crear vergüenza, crear aislamiento, un silencio que duele mucho, que lastima, no puedo entender. Limitar el amadrinaje a 15 minutos reafirmando el supuesto mensaje de “te queremos pero no aceptamos como eres ni lo que haces ni como lo haces” y es aquí donde se cuarta el crecimiento propio, cuartándole el crecimiento a otros.
Y me sentí aprensiva y necia en querer decir como me sentía y lo que obtuve por mi misma fue sufrimiento porque ya no tuve espacio para expresarme.
Seré otra compañera mas que se va de la Asociación y que aunque muchas nos preguntamos ¿Por qué se fueron? Nunca se les dará respuesta, porque la Asociación nuca es responsable ni parcialmente de la salida de nadie, una posición bastante cómoda. En este sentido la Asociación es silenciosa y desentendida. Nadie sabrá de mi ni mis razones verdaderas para irme, mucho y poco se dirá pero nada mas alejado de la realidad porque nuevamente entraran a relucir los criterios y las interpretaciones de otras compañeras más, las que estén en turno y después, nada habrá pasado.
La ayuda del grupo es corta, limitada, no da para más, la ayuda es dentro de la crisis, y dentro de la crisis y en el estado de dolor en el que muchas llegamos cualquier cosa puede ayudarnos o destruirnos. Pero cuando los sentidos están fortalecidos, cuando ya no hay mas crisis, el crecimiento es tan notorio que es difícil, casi imposible aceptar la misma ayuda y las mismas reglas, el crecimiento es tanto que cualquier camisa de fuerza queda corta y hasta da risa, entonces hay que buscar otras formas antes de que el resentimiento se presente y se instale, cosa que empezaba a suceder en mi, debo darle espacio a mi vida, sentires y proyectos.
El estar completamente despierto asusta, la luz en la obscuridad da mucho miedo pero una vez que te acercas a ella y la tocas, ya no regresas, no permaneces en el mismo sitio haciendo lo mismo.
Mi crecimiento lo he hecho yo, ninguna Guardia, ninguna Madrina, ningún Servicio. Han sido solo herramientas y estas ya no me sirven, crearé y elegiré las propias. Tengo mucha experiencia y conocimiento de mi y lo tomare para apropiármelo, cuidarlo y defenderlo porque esta en mi, por eso es que no me pasará nada, me pasaría si no lo utilizara, he trabajado en ello y puedo disfrutarlo. Asumo mi propia vida y me quitaré de lo que me hace daño. Asumo mi propio Autoconocimiento.
Tengo lo necesario: la inteligencia, la imaginación, la esperanza, la fe, la experiencia. Yo he construido mis cambios y me iré con ellos limpios e intactos.
Rescato lo mejor y desechare lo inservible y los estorbos mentales y emocionales (creencias de otras).
Si no puedo poner lo mejor de mi en este lugar, entonces lo mejor de mi no sirve aquí. Estar a expensas de estas reglas es NO vivir.
Toda la gente que conocí aquí quedará en el olvido y no tendré ningún vínculo con ella y eso es espantoso.
Ya di un gran salto y voy a aprovecharlo para dar paso a otras cosas para beneficio mío y por consecuencia, a beneficio de otros.
“Tratar a los otros como nos gusta que nos traten”, es una máxima en la vida; el problema es que para eso tenemos que aprender a saber como nos gustan ser tratados.

Claudia López
Enero 2009.

RC dijo...

Claudia:

Efectivamente, existe un principio en la vida que dice: Trata a los demás como te gusta que te traten. Ello implica, por principio, ser congruente, honesto, claro conmigo mismo y conocerme. Si soy congruente, honesto y claro conmigo, puedo dar lo que soy.

Ante la vida y la convivencia con las demás personas tengo dos opciones: reconocer que lo que vivo y lo que siento es producto de mis decisiones, acciones u omisiones o hacer a los demás responsables de mi vida, mi malestar y mi bienestar.

Esa decisión es única, privada, particular e íntima: nadie puede hacerme ser quien no soy ni obligarme a vivir como no quiero.

La mejor expresión de respeto a los demás es apoyarles a que se hagan responsables de su vida, de lo que piensan, quieren y hacen. Ojalá encuentres lo que estás buscando y que seas muy feliz.

LAS MUJERES NECESITAMOS APRENDER DE LAS MUJERES, ESCRIBENOS

Inicia un proceso de conocimiento, crecimiento y transformación. Enfrenta tú historia de vida y rescata aquello que te puede ser útil ahora. Abandona la culpa y la verguenza y relacionate con otros por todo lo que tienes, todo lo que eres y dale valor.